lunes, 13 de agosto de 2007

Las terapias alternativas para curar enfermedades ganan terreno en todo el mundo

Aunque en esta parte del mundo los principios que la fundamentan no son muy conocidos, algunos profesionales e incluso algunas EPS las incluyen dentro de los servicios que ofrecen a sus afiliados.

Claro está que la idea es que quien las aplique tenga formación médica.

Algunas universidades, dentro de ellas la Nacional, la Juan N. Corpas y la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, las ofrecen de manera formal dentro de sus programas de postgrado (como especialidades o cursos cortos). Estas son cuatro de las complementarias más conocidas. Antes de que decida someterse a alguna, consulte con su médico.

La acupuntura

Es la práctica de punzar la piel con agujas en ciertos puntos anatómicos del cuerpo para aliviar síntomas asociados con muchas enfermedades.

Se cree que tales puntos tienen propiedades energéticas que afectan los neurotransmisores químicos en el cuerpo.

La acupuntura, que se originó en China hace más de 2.500 años, es una de las prácticas médicas más antiguas y comúnmente usadas en el mundo. De acuerdo con las teorías de la medicina tradicional china, el cuerpo humano tiene más de 2.000 puntos de acupuntura conectados por medio de vías o meridianos. Estas crean un flujo de energía (Qi, que se pronuncia 'chi') a través del cuerpo, que son las responsables de la salud en general. La interrupción en el flujo de la energía puede causar enfermedades. La acupuntura puede corregir estos desequilibrios cuando se aplica en los puntos de la acupuntura, y mejora el flujo de Qi.

Aunque los orientales consideran que cualquier patología puede tratarse con esta terapia, aquí se usa para manejar todo tipo de dolores crónicos, úlceras, estreñimiento, indigestión, hemorroides, diabetes, hipoglicemia, ansiedad, depresión, estrés, insomnio, resfriados y gripes, bronquitis, hepatitis, sordera, zumbidos en los oídos, dolor de oído, trastornos de la visión, vértigo, sinusitis, alergias, infertilidad, síndrome premenstrual, inflamación pélvica, espasmos, acné y herpes, entre otros.

La homeopatía

Emplea remedios carentes de ingredientes químicamente activos.

La teoría de la homeopatía, desarrollada por el médico Samuel Hahnemann (1755-1843), sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, pero diluyéndolo hasta que no haya ingrediente químico, solo energético, siguiendo el principio de que 'lo similar se cura con lo similar'.

Se utilizan, con este propósito, medicamentos de origen vegetal, mineral y animal. El concepto homeopático de enfermedad plantea que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser, si no se tratan a tiempo, síntomas mentales, conductuales y por último físicos.

La enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la fuerza vital.

Desde este punto de vista la homeopatía sería un arte, que busca ayudarle al cuerpo a restablecer el equilibrio natural interno de sus energías, y así lograr un buen estado de salud. Considera al paciente e-n su totalidad, dándoles importancia a todos los síntomas externos e internos (físicos, mentales, generales y medioambientales). La homeopatía trataría toda clase de problemas de salud y, según sus adeptos, contribuye a superar las crisis generadas por duelos y problemas emocionales, entre otros.

Equilibrio entre tóxicos y desintoxicación

La homotoxicología es una rama de la biomédica que estudia la acción de las homotoxinas en los procesos fisiológicos, y cómo su presencia genera un estado alterado de la salud al cual se denomina enfermedad.

Fue introducida en la medicina por el médico alemán Hans-Heinrich-Reckeweg, quien en los años 40 redefinió enfermedad como el estado en el cual el organismo, a través de un conjunto de reacciones naturales (fiebre, diarrea, procesos inflamatorios, entre otras), enfrenta la acción de las homotoxinas, tanto endógenas como exógenas, con el fin de eliminarlas y recobrar el estado de salud.

De acuerdo con esta opción terapéutica, el tipo y severidad de una patología específica están determinados por la duración y la intensidad de la carga de toxinas en relación con la capacidad inherente del cuerpo para la detoxificación. Para Reckeweg, el restablecimiento de este balance es el principal objetivo de todo tratamiento médico.

La terapia neural

En 1925, los médicos y hermanos Huneke lograron efectos curativos con la aplicación de anestésicos locales, especialmente la procaína. Según ellos, esta generaba procesos electrofisiológicos a través del sistema nervioso, que llevaban al cuerpo a curarse a sí mismo, mediante la reorganización de sus sistemas (circulatorio, endocrino, inmune, entre otros).

De acuerdo con estos médicos, algunas enfermedades pueden ser causadas por irritaciones que llamaron campos interferentes, que se encuentran lejos del lugar de la enfermedad. Por ejemplo, una amigdalitis crónica puede provocar o mantener una gastritis.

Tras años de trabajo con esta terapia, F. Huneke concluyó que cualquier parte del organismo puede convertirse en un campo interferente, como una cicatriz de apendicectomía o una amigdalitis de hace 20 o 30 años.

Mediante la aplicación de procaína -aseguraban- es posible eliminar estos campos.

Esta terapia es utilizada para tratar problemas crónicos (como los cardiovasculares, la hipertensión y la diabetes), degenerativos, autoinmunes (entre ellos el asma y la artritis) y los dolores crónicos de distintas etiologías (migraña y lumbalgia, entre otros).

Fuente: El tiempo-com/salud

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